Todos nosotros el pasado miércoles vimos con desesperación las
noticias de los dos terremotos que golpearon a Venezuela, vimos las imágenes de
personas enterradas en los escombros, personas desesperadas buscando a sus familiares,
personas durmiendo en la calle porque lo perdieron todo y simplemente el dolor
en la cara de todos los venezolanos a nivel mundial. Recuerdo ver un video de
una joven que dijo; “Me siento Inútil, yo debería estar allá ayudando.” Y pensé
que ese era perfectamente el sentimiento de todos nosotros. En un mundo
destrozado por los desastres naturales, por los accidentes automovilísticos,
vemos Naciones tomadas por Bandas Criminales que matan a misioneros inocentes, y
vemos muertes a todo nuestro alrededor. Es bueno recordar que Dios no nos ha abandonado,
nuestro último capítulo no es uno de desesperación y temor. Este Mundo No es
nuestro Hogar;
Como dice Nuestro Señor Jesús: “Voy pues a preparar un Lugar
para Vosotros.” (Juan 14:2)
“Llegará el día en que nuestra vida no se vivirá bajo el
Sol. No se vivirá bajo la nube de la muerte. En un Mundo donde lo que está mal
no se puede Corregir. Más bien; “viviremos en un Lugar que no tiene Necesidad
de Sol ni de Luna, porque la Gloria de Dios ilumina la Ciudad y el Cordero es
su Luz.” (Apocalipsis 21:23). –Nancy Guthrie
“Enjugará Dios toda lagrima de los ojos de ellos; y ya No habrá
más Muerte ni tristeza ni llanto ni dolor. Todas esas cosas ya no existirán más.”
Apocalipsis 21:4
“De Manera que Cuando el Apóstol Juan dice que veremos su
rostro (Apocalipsis 22:4) deja implícito que tendremos con El una relación y
una comunión perfectamente íntimas. El que tengamos su nombre escrito en la frente
refleja tanto que somos de su propiedad como que nuestra entrega hacia El será inquebrantable.
Así que estas son las bendiciones ilimitadas que gozaremos cuando entremos en
la vida eterna; Estaremos para siempre en presencia del Eterno y santo Dios,
tendremos una comunión intima e inalterable con Cristo, Seremos Coherederos con
Cristo y reinaremos con El.” –John MacArthur
Que Dios traiga estas verdades a nuestra mente en estos días
de tanto dolor.
