miércoles, 16 de febrero de 2011

Mi meta es el cielo

Esta es una carta que el pastor Miguel nuñez me envio, el cito una porción de ella este domingo en un sermón sobre mateo 5:3 “Bienaventurados los pobres de espíritu: porque de ellos es el reino de los cielos”. Fue un sermón muy especial sobre como aplicar la humildad a nuestras vidas, al final el pastor hizo un llamado a las personas para que aceptaran a Cristo como su salvador personal y creo que 30 personas se convirtieron o por lo menos hicieron profesión de Fe, ahora hay que ver si dan fruto.

Aquí esta la carta en su totalidad, según dijo el pastor nuñez, fue escrita por un pastor africano unos días antes de que lo mataran por predicar el evangelio. Esta carta nos recuerda nuestro compromiso con Cristo y nuesta nueva identidad como hijos de Dios.

 ´´Soy parte de la comunidad de los que no se averguenzan. Tengo poder del Esp. Santo. Mi suerte ha sido determinada. Yo he cruzado la línea. La decisión ha sido tomada. Soy uno de sus discípulos. No voy a mirar atrás; o pausar, o detenerme, o devolverme, o quedarme quieto.  Mi pasado ha sido redimido; mi presente tiene sentido y mi futuro está seguro. Ya yo he terminado y no quiero saber nada de  vivir a medias; deambular por las aceras; no quiero saber de  sueños pequenos, rodillas suaves, visiones tímidas;  de hablar mundano; de dar poco y de metas pequeñas.

Ya no necesito prominencia; prosperidad; posición; promoción; aprobación o popularidad. No necesito tener la razón; ser el primero; ser lo máximo; ser reconocido; ser honrado; ser estimado o recompensado. Ahora vivo en su presencia; confío en la fe; amo con paciencia; soy levantado por la oración y vivo con poder..

Mi rostro ha sido fijado en una dirección; mi caminar es rápido; mi meta es el cielo; mi camino es estrecho; la carretera es rústica; mis compañeros son pocos; mi guía es confiable y mi misión es clara. No puedo ser comprado; desacreditado; desviado; seducido; devuelto; diluído; o retrasado. No pestañearé frente al sacrificio; no dudaré en la presencia de la adversidad; no negociaré en la mesa de mis enemigos; ni consideraré la popularidad; ni daré vueltas en medio de la mediocridad.

No me rendiré; ni callaré; ni pausaré; ni me cansaré hasta que haya predicado, orado; pagado, acumulado para la causa de Cristo.

Soy un discípulo de Jesús. Y cuando El venga a recoger los suyos, El no tendrá problemas en reconocerme.... Mis colores serán claramente visibles´´..... ( author: unknown )   

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